
¿ES EL DULCE EL PEQUEÑO PLACER DE LA VIDA?
Sin duda alguna cuesta trabajo creer que el azúcar genera adicción, y más cuando está presente en nuestra cotidianidad, cuando las consecuencias de una ingesta desmedida de la que se asegura es el más pequeño de los placeres no se tiene en cuenta sino a largo plazo, por esto es importante considerar deshabituar el consumo desmesurado del azúcar en nuestras vidas, teniendo en cuenta el riesgo que conlleva a una ingesta no responsable de este producto, por otro lado se hace imprescindible tener conciencia qué es lo que nuestro cuerpo consume, incentivando una educación alimentaria en nuestras vidas y las de nuestros seres queridos, fortaleciendo los hábitos saludables como el consumo diario de agua para la hidratación del cuerpo, el ejercicio y una dieta alimenticia basada en frutas y verduras.
Así es el azúcar es tan adictiva como la cocaína, esta sacarosa genera en el cerebro dopamina, un neurotransmisor que produce placer y es este mismo neurotransmisor que generan las drogas cuando son consumidas. La obesidad es una de las consecuencias del alto consumo sin precaución del azúcar y de esta a
su vez derivan otras enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial contribuyendo a un deterioro inminente de la salud. Las industrias azucareras afirman que su consumo contribuye a la salud y a la moral ya que proporciona energía necesaria para todo el día, sin embargo, la estimulación en el cerebro de dopamina cesa en el momento en que se acabe la ingesta del azúcar ¿qué pasa después? El deseo de seguir consumiendo azúcar será inminente.
Lizeth López López

Se hace imprescindible considerar desacostumbrarnos del uso en desproporcionadas cantidades del azúcar, en especial en la infancia, porque son precisamente los niños y las niñas quienes están expuestos en gran medida a la influencia en lo que se refiere a publicidad de las grandes industrias azucareras, creando desde un principio la necesidad de consumir el producto azucarado, sin conocer las altas cantidades y lo que conlleva su consumo sin algún control; además es tanto el poder de persuasión que tienen que lo hacen ver como un producto saludable que proporciona beneficios si se consume constantemente, por ejemplo en las marcas conocidas de cereales que son industria francesa y que gracias a su poderío de mercado y monopolización logran instaurarse identificándose como fuente de vitaminas, minerales, proteínas que contribuyen al desarrollo físico y mental de las niñas y de los niños; esto sin duda alguna los hace seguros y confiables en la alimentación de la familia, y esto es bueno para las mamás pues son ellas quienes en su mayoría se preocupan por brindar una alimentación avanzada.

Aún es más inadmisible que los científicos y médicos promuevan una imagen de la azúcar que es errónea, pues argumentan que no tiene ninguna correlación con el aumento desmedido de peso, sino al contrario, la avalan argumentando que el producto es aceptado por federaciones médicas y que por lo tanto posee nutrientes y vitaminas que definitivamente deben estar en la mesa todos los días, favoreciendo el financiamiento y el crecimiento de las industrias azucareras. Los hábitos alimenticios o la educación alimenticia, se deben generar en la infancia, pero considero que se tiene que tener en cuenta brindar una alimentación balanceada y no saturada de azúcares solamente por dar a los niños y a las niñas comida, se trata de que desde un principio tomen conciencia de qué es lo que su cuerpo consume, de qué forma la comida actúa en el cuerpo contribuyendo o destruyendo el cuerpo; y no solamente esto, también se puede incluir la forma en que están producidos estos productos y si su fabricación tiene injerencia en el deterioro del medio ambiente.
