
La vanidad no es algo malo, por el contrario hay mujeres que se sienten más seguras con unas sencillas capas de maquillaje y un poco de perfume. Se siente bien consentirse un poco, jugar con la imagen y resaltar aquello que nos gusta de nosotras mismas.
Sin embargo la belleza tiene escondida un negocio donde los metales pesados, colorantes, químicos y fragancias, pueden perjudicar a largo plazo la salud de las mujeres. ¿Cuántas de nosotras nos fijamos en los componentes de los polvos, sombras, labiales y del rímel que usamos? Creo el porcentaje es muy bajo, y la tendencia de compra va un poco a lo que el consumismo nos lleva a adquirir, así como también lo que el bolcillo tiene la capacidad de ofrecer.
La realidad de las toxinas como el nitrato de sodio, ftalatos y
los plastificantes entre otros componentes comunes de los
cosméticos son altamente dañinos, produciendo en sus efectos
desde alergias cutáneas hasta cáncer.
Los productos naturales u orgánicos, se basan en publicidad engañosa
para atraer clientas con base a un movimiento donde lo “orgánico”
es lo más saludable, y en sus componentes destaca el aceite de palma,
un ingrediente que contiene tóxicos debido a los insecticidas que se
utilizan en su cultivo. En cambio, para ser un producto natural, se
debe utilizar aceite de rosas. Pero.. ¿Sabía usted que para sacar un
litro de aceite de rosas se deben procesar 3 toneladas de pétalos?
Así que lo rentable mata a los saludable.
Invitaría a todas las mujeres a que se fijen un poco en la imagen adjunta, y se detengan a pensar en las zonas que invadimos con
productos químicos ¿Es consciente del daño diario que ocasiona a su cuerpo?
MARIA CRISTINA ROJAS GARCÍA
Maquillaje maquillado
